Un respeto por los rumanos que los «alquilinos» de mi piso son de esa nacionalidad. Después de dos experiencias con españoles, uno de ellos se cascó una colección de bebidas que dejó mi padre en una de las habitaciones. De to, desde coñac hasta vino, un desgraciado. La concha de su madre quinielera. No dejó a deber dinero porque las hermanas lo avalaron; sin nosssss….. como el primero ainsss. 400.000 pesetas, siete meses manteniendo a una familia. Me dijo al entregar las llaves, ya vendré a pagarte. Sólo espero el momento de cruzarmelo por la calle. Este un malnacido.
Ioan y Mariana además son educados.