{"version":"1.0","provider_name":"MeRCeNaRioS -={GGS}=-","provider_url":"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/author\/mercenarios\/","title":"Un Genio muy cabr\u00f3n. - MeRCeNaRioS -={GGS}=-","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"wskzpYIIoN\"><a href=\"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/un-genio-muy-cabron\/\">Un Genio muy cabr\u00f3n.<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/un-genio-muy-cabron\/embed\/#?secret=wskzpYIIoN\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abUn Genio muy cabr\u00f3n.\u00bb \u2014 MeRCeNaRioS -={GGS}=-\" data-secret=\"wskzpYIIoN\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Un hombre caminaba por la playa y encontr&oacute; una l&aacute;mpara de bronce medio colgada en la arena. El hombre la sac&oacute; de la arena y vi&oacute; que el objeto era precioso, brillante, con algunas incrustaciones de piedras que parec&iacute;an valiosas. El hombre no entend&iacute;a de joyas pero le pareci&oacute; una l&aacute;mpara maravillosa. &iquest;Y si la froto? &#8211; Pens&oacute;. Y eso hizo. La frot&oacute; cuidadosamente, y luego con ansia, y en el momento que lo iba a dejar sali&oacute; un humo intenso de la l&aacute;mpara y una voz muy grave, como de ultratumba, que le asust&oacute;. El hombre tir&oacute; la l&aacute;mpara a la arena y esper&oacute; entre miedo y curiosidad en que acabaria aquello. Pasaron solo unos instantes desde la &uacute;ltima frotada y se materializ&oacute; un Genio delante de el hombre. &iexcl;C&aacute;spitas! &#8211; Dijo el hombre, bueno, realmente dijo co&ntilde;o, pero por si lo lee alg&uacute;n menor mejor lo dejamos en c&aacute;spitas. &iquest;Por qu&eacute; interrumpes mi descanso? &#8211; Replic&oacute; el Genio. Lo siento, pero no me he podido reprimir a frotar un objeto tan precioso. &#8211; Le dijo el hombre al Genio. Vaya, y claro, ahora querr&aacute;s tres deseos &iquest;no? &#8211; Dijo el Genio. Hombre, perd&oacute;n, se&ntilde;or Genio, &iquest;no podr&iacute;an ser cuatro? &#8211; Dijo el hombre probando suerte. Vaya con el listo&hellip; &#8211; Pens&oacute; el Genio. &#8211; Claro que si, te mereces esos cuatro por despertarme de mi letargo. Dime el primero. El hombre pens&oacute; unos instantes. Tantas cosas con las que hab&iacute;a so&ntilde;ado ahora se pod&iacute;an hacer realidad. No pens&oacute; solo el primero, los pens&oacute; todos. Como cuarto pedir&iacute;a tener cuatro deseos m&aacute;s. No hab&iacute;a que desperdiciar la ocasi&oacute;n. Se&ntilde;or Genio, &#8211; Dijo el hombre. &#8211; como primer deseo quiero tener una polla grande. Concedido. &#8211; Dijo el Genio y sonri&oacute;. El hombre observ&oacute; expectante su entrepierna. Todo parec&iacute;a igual. No hab&iacute;a cambiado nada. &#8211; Pero&hellip; &iquest;y mi deseo? &#8211; Pregunt&oacute; el hombre extra&ntilde;ado. Concedido. &#8211; Dijo tajantemente el Genio. &iquest;Concedido?, y una leche&hellip; &#8211; Recrimin&oacute; el hombre. A&uacute;n estaba el hombre buscando cambios en su entrepierna cuando de repente oy&oacute; un graznido a su lado. Efectivamente se le hab&iacute;a concedido el deseo. Ten&iacute;a una polla muy grande a su lado, pero nada parecido a lo que el hombre esperaba. Se&ntilde;or Genio, le dije una polla grande &iquest;y usted me da una gallina obesa? &#8211; Dijo bastante alterado el hombre. Me has pedido una polla grande y es lo que te he concedido. Pide tus deseos claramente y con lenguaje correcto o puedo equivocarme. &#8211; Dijo de manera solemne el Genio. Me cago en la puta&hellip; &#8211; Murmur&oacute; el hombre. A ver, rectifiquemos, quiero&hellip; Recuerda que este es tu segundo deseo. &#8211; Interrumpi&oacute; el Genio. El hombre pens&oacute; durante unos segundos. Tenia la opci&oacute;n de en el cuarto pedir cuatro m&aacute;s. Vale se&ntilde;or Genio. Como segundo quiero tener un pene grande. &iquest;Sabe lo que es un pene no? Eso que tenemos los hombres en la entrepierna. Pene, pilila, polla, pero dej&eacute;moslo en pene. Quiero un pene grande. Concedido. &#8211; Dijo con una sonrisa el Genio. Ay! &#8211; Grit&oacute; de dolor el hombre. &#8211; &iquest;Pero que co&ntilde;o? &#8211; Se pregunt&oacute; angustiado. El hombre descubri&oacute; con gran dolor que efectivamente tenia un pene grande, pero taladr&aacute;ndole el trasero y unido a ese pene descomunal se encontraba un hombre bien fornido. &iquest;Tercer deseo? &#8211; Dijo el Genio con gran talante. &iquest;Tercer deseo? &iquest;Ser&aacute; hijo de puta este Genio? &#8211; Pens&oacute; entre l&aacute;grimas de dolor el hombre. Vale, r&aacute;pido, el pene grande lo quer&iacute;a delante, aqu&iacute;, &iexcl;aqu&iacute;! &#8211; Grit&oacute; el hombre se&ntilde;alando la parte baja de su pelvis. Concedido. &#8211; Dijo el Genio con una amplia sonrisa. &iexcl;Pero ser&aacute; hijo de puta! &#8211; Grit&oacute; con afirmaci&oacute;n el hombre. A&uacute;n no sent&iacute;a el dolor m&aacute;s infrahumano en su ano y el hombre fornido que antes se trabajaba su trasero ahora lo ten&iacute;a delante mismo de &eacute;l penetr&aacute;ndole lo que antes era su pene y ahora se hab&iacute;a convertido en una vagina. &iexcl;Esto debe ser un sue&ntilde;o! &iexcl;Una pesadilla! &#8211; Gritaba preso del p&aacute;nico y de la incredulidad el hombre. &#8211;&nbsp; Y este tio &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o pasa? &iquest;no tiene escr&uacute;pulos? &iquest;Se lo folla todo? &iexcl;Si por lo menos estuviera buena! Concedido. &#8211; Dijo el Genio con una gran carcajada. Cuando el humo se disip&oacute; hab&iacute;a desaparecido el hombre fornido de pene grande, y tambi&eacute;n el hombre que con tantas ganas hab&iacute;a frotado la l&aacute;mpara maravillosa. En su lugar hab&iacute;a un envase de cart&oacute;n, cuadrado, de unas dimensiones que podr&iacute;a albergar un volante de cami&oacute;n en su interior. Uhm, que hambre ten&iacute;a co&ntilde;o. &#8211; Dijo el Genio. Abri&oacute; el envase y cogi&oacute; la mejor pizza cuatro quesos que se puede imaginar y empez&oacute; a comer. Hay varias moralejas en esta historia. La primera. Si tienes cuatro opciones son cuatro, no cinco ni seis, solo cuatro, piensa bien lo que vas a hacer porque cagarla es muy f&aacute;cil y m&aacute;s si el que tienes delante es un hijo de puta como el Genio que va a su puta bola. La segunda. Si te encuentras una l&aacute;mpara maravillosa no pidas una polla grande, hazlo con estas palabras: &quot;quiero que mi pene tenga erecto 25 cent&iacute;metros de longitud y 3 cent&iacute;metros de di&aacute;metro, pero solo cuando est&eacute; erecto.&quot; La tercera. A los Genios les gusta la pizza de cuatro quesos, as&iacute; que mejor cuando vayas a la playa te lleves una, as&iacute; no te putear&aacute; para conseguir una. La cuarta y la m&aacute;s importante. Por muy maravilloso que sea algo, por mucho que lo frotes, por mucha ansia que le pongas, ganas, ilusiones, solo vas a conseguir que te den por el culo."}