{"version":"1.0","provider_name":"MeRCeNaRioS -={GGS}=-","provider_url":"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps","author_name":"cybor","author_url":"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/author\/cybor\/","title":"Caperucita y el lobo machista - MeRCeNaRioS -={GGS}=-","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"6LDpgpl66F\"><a href=\"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/forums\/topic\/caperucita-y-el-lobo-machista\/\">Caperucita y el lobo machista<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/forums\/topic\/caperucita-y-el-lobo-machista\/embed\/#?secret=6LDpgpl66F\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abCaperucita y el lobo machista\u00bb \u2014 MeRCeNaRioS -={GGS}=-\" data-secret=\"6LDpgpl66F\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.mercenarios.org\/wps\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Caperucita Roja camina por el bosque, como suele. Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que est\u00e1 en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magreb\u00ed pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo. Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se beb\u00eda el colacao, \u00e9sta lo denunci\u00f3 por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llev\u00f3 al viejo al penal de El Puerto de Santa Mar\u00eda, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un d\u00eda s\u00ed y otro no, por robustos albanokosovares. Que tambi\u00e9n tienen sus necesidades y sus derechos, c\u00f3rcholis. El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en \u00e9stas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atr\u00e1s con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj. Y le pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde vas, Caperucita?\u00bb. A lo que ella responde, muy desenvuelta: \u00abDonde me sale del mapa del cl\u00edtoris\u00bb, y sigue su camino, impasible. \u00abVaya corte\u00bb, comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia dom\u00e9stica de g\u00e9nero y g\u00e9nera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista. Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. \u00abQue sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya\u00bb, le dice. \u00abQu\u00e9 ap\u00e9ndice nasal tan fuera de lo com\u00fan.\u00bb Etc\u00e9tera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute tambi\u00e9n, y se echa a dormir la siesta. Llegan en \u00e9sas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compa\u00f1ero. \u00abNo ir\u00e1s a ejercer la violencia -dice- contra un animal de la biosfera azul. Y adem\u00e1s, con plomo contaminante y antiecol\u00f3gico. Es mejor afearle su conducta.\u00bb Se la afean, incluido lo de fumar. Malandr\u00edn, etc\u00e9tera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos r\u00eden y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oeneg\u00e9 Lobos y Lobas sin Fronteras, subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin."}