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</html><description>Sobre imb&#xE9;ciles y malvados XLSemanal &#x2013; 22/8/2011 No quiero, se&#xF1;or presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta Espa&#xF1;a desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas despu&#xE9;s del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo dici&#xE9;ndole de todo menos guapo. Hasta sus m&#xE1;s conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la pol&#xED;tica que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haci&#xE9;ndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy tambi&#xE9;n toca esa tecla, aunque ning&#xFA;n lector habitual lo tomar&#xE1; por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chuler&#xED;a retrospectiva, se&#xF1;or presidente, lo m&#xED;o es de mucho antes. Ya le llam&#xE9; imb&#xE9;cil en esta misma p&#xE1;gina el 23 de diciembre de 2007, en un art&#xED;culo que terminaba: &#xAB;M&#xE1;s miedo me da un imb&#xE9;cil que un malvado&#xBB;. Pero tampoco hac&#xED;a falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicaci&#xF3;n y ejercicio, un imb&#xE9;cil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imb&#xE9;cil. Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacar&#xED;amos en limpio. Pienso en la ampliaci&#xF3;n de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educaci&#xF3;n escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicaci&#xF3;n de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las v&#xED;ctimas de la Guerra Civil. Incluso su campa&#xF1;a para acabar con el terrorismo vasco, se&#xF1;or presidente, merece m&#xE1;s elogios de los que dejan o&#xED;r las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habr&#xED;a correspondido a personas de talla intelectual y solvencia pol&#xED;tica, lo puso usted, con la ligereza formal que caracteriz&#xF3; sus siete a&#xF1;os de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantama&#xF1;anas y fr&#xED;volas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jam&#xE1;s. Eso, cuando no en sinverg&#xFC;enzas que, pese a que su competencia los hac&#xED;a conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, aut&#xE9;nticos disparates. Y as&#xED;, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivi&#xF3; usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompi&#xF3; muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo lleg&#xF3; a creer que la mayor parte de los espa&#xF1;oles -y espa&#xF1;olas, que a&#xF1;adir&#xED;an sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las &#xFA;ltimas elecciones, con toda Espa&#xF1;a sabiendo lo que ocurr&#xED;a y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro. Pero no s&#xF3;lo eso, se&#xF1;or presidente. El paso de imb&#xE9;cil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted minti&#xF3; y traicion&#xF3; a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, tritur&#xF3; a los cr&#xED;ticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para Espa&#xF1;a. Y ahora, cuando se va usted a hacer pu&#xF1;etas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monse&#xF1;or Rouco y la Espa&#xF1;a negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos hab&#xED;a costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos. Ojal&#xE1; la pe&#xF1;a se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese caf&#xE9; que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, se&#xF1;or presidente, ha convertido la mentira en deber patri&#xF3;tico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo m&#xE1;s desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua espa&#xF1;ola, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideolog&#xED;a propia, viejos rencores hist&#xF3;ricos como factor de coherencia interna y propaganda p&#xFA;blica. Ha sido un gobernante pat&#xE9;tico, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el &#xFA;ltimo minuto; pues hasta en lo de irse o no irse minti&#xF3; tambi&#xE9;n, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la verg&#xFC;enza del telediario, haci&#xE9;ndonos sonrojar cada vez que aparec&#xED;a junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con int&#xE9;rprete de por medio, naturalmente. Ni ingl&#xE9;s ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete a&#xF1;os.</description></oembed>
