<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>MeRCeNaRioS -={GGS}=-</provider_name><provider_url>https://www.mercenarios.org/wps</provider_url><author_name>cybor</author_name><author_url>https://www.mercenarios.org/wps/author/cybor/</author_url><title>La compra de la Rep&#xFA;blica - MeRCeNaRioS -={GGS}=-</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="n8L75QrhDU"&gt;&lt;a href="https://www.mercenarios.org/wps/forums/topic/la-compra-de-la-republica/"&gt;La compra de la Rep&#xFA;blica&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://www.mercenarios.org/wps/forums/topic/la-compra-de-la-republica/embed/#?secret=n8L75QrhDU" width="600" height="338" title="&#xAB;La compra de la Rep&#xFA;blica&#xBB; &#x2014; MeRCeNaRioS -={GGS}=-" data-secret="n8L75QrhDU" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://www.mercenarios.org/wps/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><description>En este mes he comprado una Rep&#xFA;blica. Capricho costoso que no tendr&#xE1; continuaciones. Era un deseo que ten&#xED;a desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un pa&#xED;s daba m&#xE1;s gusto. La ocasi&#xF3;n era buena y el negocio qued&#xF3; concluido en pocos d&#xED;as. Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados1 suyos, estaba en peligro. Las arcas de la Rep&#xFA;blica estaban vac&#xED;as; imponer nuevos impuestos hubiera sido la se&#xF1;al para el derrocamiento de todo el clan que asum&#xED;a el poder, tal vez de una revoluci&#xF3;n. Ya hab&#xED;a un general que armaba bandas de rebeldes y promet&#xED;a cargos y empleos al primero que llegaba. Un agente norteamericano que estaba all&#xED; me advirti&#xF3;. El ministro de Hacienda corri&#xF3; a Nueva York: en cuatro d&#xED;as nos pusimos de acuerdo. Anticip&#xE9; algunos millones de d&#xF3;lares a la Rep&#xFA;blica y adem&#xE1;s asign&#xE9; al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recib&#xED;an del Estado. Me han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios. Adem&#xE1;s, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que, pr&#xE1;cticamente, me da el control sobre toda la vida de la Rep&#xFA;blica. Aunque yo parezca, cuando voy all&#xED;, un simple hu&#xE9;sped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del pa&#xED;s. En estos d&#xED;as he tenido que dar una nueva subvenci&#xF3;n, bastante fuerte, para la renovaci&#xF3;n del material del ej&#xE9;rcito y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios. El espect&#xE1;culo, para m&#xED;, es bastante divertido. Las c&#xE1;maras contin&#xFA;an legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imagin&#xE1;ndose que la Rep&#xFA;blica es aut&#xF3;noma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes, derechos civiles- penden, en &#xFA;ltima instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de m&#xED;. Ma&#xF1;ana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constituci&#xF3;n, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsi&#xF3;n de los inmigrantes. Podr&#xED;a, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el &#xFA;ltimo secretario. No me ser&#xED;a imposible empujar al pa&#xED;s que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las rep&#xFA;blicas lim&#xED;trofes. Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia pol&#xED;tica es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el tel&#xF3;n, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aqu&#xED; un sabroso alimento y miles de confirmaciones. Yo no soy m&#xE1;s que el rey de inc&#xF3;gnito de una peque&#xF1;a Rep&#xFA;blica en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adue&#xF1;&#xE1;rmela y el evidente inter&#xE9;s de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante m&#xE1;s grandes e importantes que mi Rep&#xFA;blica, viven, sin darse cuenta, bajo una an&#xE1;loga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo necesario mucho m&#xE1;s dinero para su adquisici&#xF3;n, se tratar&#xE1;, en vez de un solo due&#xF1;o, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros. Pero tengo fundadas sospechas de que otros pa&#xED;ses son efectivamente gobernados por peque&#xF1;os comit&#xE9;s de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que contin&#xFA;an representando con naturalidad el papel de jefes leg&#xED;timos. Paniaguado: El que est&#xE1; protegido por una persona y es excesivamente favorecido por ella.</description></oembed>
